Reservar hotel con tiempo o encontrar alojamiento al llegar

Reservar hotel con tiempo o encontrar alojamiento al llegar
Foto: Andrés Romero Castro

¿Es mejor viajar y encontrar alojamiento al llegar o reservar hotel con antecedencia?

La planificación es parte importante de los viajes. Hacerlo adecuadamente es un arte que, cuando se domina, permite crear itinerarios perfectos, ajustados a nuestros intereses. Hacerlo bien cuidará también nuestro bolsillo de no gastar más por aquello que queremos realizar. Pero saber cuál es la planificación perfecta resulta todo un desafío que -sin lugar a dudas- admite diferentes opiniones. Y en este punto, la planificación del hospedaje es un mojón importante en el viaje. ¿Qué es mejor? ¿Buscar y reservar hotel con antelación y viajar con todo organizado? ¿O esperar y elegir el sitio de alojamiento al llegar a nuestro destino?

Y como todo en este mundo, cada maestro tiene su librito y cada viajero su respuesta en base a su experiencia. De todos modos, y para empezar, podemos decir que la primera respuesta posible es un gran «depende». Es que depende del sitio al que se visita, pero también de la persona que viaja. Depende del cuándo y hasta del porqué. Depende…

No hay una respuesta u opción perfecta en lo general, pero sí que existe en lo particular.

He participado en muchas discusiones en la que compartimos e intercambiamos ideas al respecto de este asunto. Pero -además- me ha tocado vivir situaciones en las que, por diferentes motivos, disfruté de hospedajes de primer nivel por precios irrisorios, pero también la necesidad de quedarme en sitios para el olvido y debiendo pagar precios de hoteles 5 estrellas por ellos.

En otras palabras, a veces me fue bien reservando antes y viajando con todo organizado,  y a veces me fue bien viajando sin reserva de hotel y buscando un sitio para alojarme al llegar al destino. En otras ocasiones, ambas decisiones fueron lo peor que podría haber hecho.

Así fue que llegué a dos conclusiones. Primero -lo obvio- que no hay una respuesta mágica para la pregunta. Segundo, que sí que había una respuesta para esa pregunta. ¿Contradictorio? Pues, sí. Es que si la pregunta es general, y no se tienen mayores informaciones, no hay respuesta válida. Todo puede ser. Sin embargo, si analizamos el caso concreto, particular, específico, lo cierto es que sí que hay una respuesta, una mejor solución para la planificación. El problema está en que, por lo general, la mejor solución la conocemos cuando es demasiado tarde. Esto es, cuando ya no hay chance de volver atrás, o cuando el viaje terminó.

¿Cuándo es mejor viajar con la reserva de hotel realizada y cuándo es mejor viajar libre?

Ahí fue que comencé a pensar en cuál podría ser la forma de planificar mejor los viajes y tomar la mejor decisión en materia de reserva de los alojamientos. La respuesta está en intentar interpretar el mercado, la situación del destino y tomar la decisión correcta en función de nosotros y nuestra realidad.

En materia de viaje, la información es la clave. Claro que también la suerte ayuda un poco. Pero la información es determinante. Lo es tanto como conocerse a uno mismo, sus caprichos, gustos, intereses y necesidades. Es que saber investigar y encontrar información sobre el sinfín de matices que tienen que ver con las condiciones y características del lugar, la fecha, la coyuntura, la oferta hotelera, etc., y analizarlo en función de las necesidades y personalidad de cada uno, hacen la diferencia. En lo personal, desde que lo analizo de esta forma, he ahorrado dinero, me he estresado menos en la  planificación y disfrutado de sitios bien localizados y con un buen nivel de calidad y confort.

El cómo soy o cómo viajo inciden en la respuesta

En el análisis entran todas las variables. Para bajarlo a tierra y salir de lo conceptual, voy a explicar esta idea con casos específicos. Por ejemplo, si mi presupuesto es bajo, el margen de error debe serlo también. Ello significa que los riesgos que se asumen pueden -o deberían- ser menores. Así, por ejemplo, es preferible tener la certeza de un hospedaje que se encuentre dentro del presupuesto a arriesgar llegar al sitio y que todos los hospedajes excedan en demasía lo que estamos dispuestos a pagar. Incluso sabiendo que a veces pueden estar más económicos. Pero aquí resulta más importante la certeza de encontrarse uno dentro del presupuesto, que la incerteza del tal vez debo pagar más que ya no lo que quisiera sino de lo que podría.

Lo mismo sucede si por mis características personales, o necesidades físicas o familiares, debo procurar un sitio ameno, bien localizado, confortable y no simplemente un sitio donde simplemente pasar la noche. Si tengo problemas para caminar, o si -por ejemplo- viajo con un sobrino chico, o con mis abuelos, o por diferentes cuestiones requiero un mínimo de confort o es importante contar con un sitio bien localizado. En este punto, la certeza de la localización y de satisfacer mis necesidades específicas hacen que lo ideal sea viajar con todo el hospedaje definido.

Ahora bien, si viajo solo, cualquier sitio donde pasar la noche resulta adecuado y mi bolsillo no sufre el impacto ante la eventualidad de precios más altos, mi flexibilidad es sin dudas mayor. Y en este punto, si quiero viajar sin definir con antecedencia la cantidad de días que quiero estar en una ciudad, o elegir el hospedaje en el destino, visitándolo antes de cerrar la operación de alquiler, pues podré hacerlo con mayor tranquilidad. Incluso sabiendo que tal vez deba pagar más caro por un sitio que tal vez no lo vale. Y aquí una pregunta importante: ¿mi flexibilidad es tal que si debo cambiar de destino, no tendría inconveniente en hacerlo? ¿Si debo reservar hotel fuera de la ciudad, estaría todo bien?

En definitiva, son cosas que debemos analizar y que nos permiten saber cuánto uno puede arriesgar y hasta dónde se puede permitir uno viajar con algo ya reservado o sin nada planificado y a todo por descubrir. Pero eso sería lo subjetivo, lo que compete a nosotros mismos, a nuestra realidad.

En la ecuación existen además otros elementos. Datos objetivos y de la realidad que también inciden y que nos pueden hacer cambiar de opinión. Se trata de información relevante que tal vez harían a una persona con menos flexibilidad arriesgar más y viajar sin previa reserva, o a alguien con mucha flexibilidad viajar con todo planificado de antemano.

El destino elegido tiene características propias que pueden cambiar la ecuación al reservar hotel

Es que las características propias del sitio tienen un papel determinante a la hora de reservar hotel. La época del año, las fechas, feriados, eventos a desarrollarse en el país, y hasta feriados de países vecinos, todo puede significar un cambio rotundo en nuestras posibilidades de encontrar el alojamiento perfecto para nuestros intereses.

Cada destino tiene una oferta hotelera diversa, en base a la cantidad de camas disponibles en hoteles, booking, hostales, airbnb o cualquier otro servicio de reserva de hospedaje y/o arrendamiento de habitaciones, casas y apartamentos. Ese número por lo general es menos elástico, por lo que la oferta no varía rápidamente de un día para otro. Ese mismo destino tiene también a sus visitantes; turistas que deciden visitarlo para recorrer sus calles, hombres de negocios que llegan a cumplir su actividad profesional, congresos, eventos culturales y deportivos, y un sinfín de otras hipótesis. Este número es totalmente elástico, cambiante y puede variar de un día para otro. Aunque, también es cierto, podemos predecirlo de alguna manera.

En verano, los sitios de playa tienen más demanda que durante el invierno. Al menos esa es la lógica inicial. Ciudades que reciben eventos deportivos, tendrán que hacer frente a una alta demanda de hospedaje. Cuando es feriado o días nacionales, la situación cambia. Y así todo… Conocer todas estas cuestiones nos permiten adelantarnos a cómo será la situación a la hora de encontrar el hospedaje deseado. Y aquí a prestar mucha atención, ya que a veces el impacto no lo genera una situación en el propio destino sino en un país vecino, por ejemplo. Cuando es feriado en Argentina, muchos destinos de Uruguay o Chile reciben un sinfín de turistas que llegan a disfrutar del fin de semana largo. Encontramos estos ejemplos a lo largo y ancho de Europa y el mundo entero.

Así, para poner ejemplos puntuales, no es lo mismo ir a las playas del Algarve en Portugal durante el verano, que visitar las mismas playas durante el invierno. No es lo mismo viajar a Venezia que viajar a Rio de Janeiro. No es lo mismo viajar a Venezia durante el carnaval que durante el mes de noviembre. Como tampoco fue lo mismo viajar a Rio de Janeiro durante la final de la Copa del Mundo FIFA 2016 que haber visitado la ciudad en mayo. La oferta de hospedaje del primer destino es mucho más reducida que la del segundo. Y la demanda de hoteles verificada en ambas ciudades en un momento fue ampliamente superior a la registrada en otro. El juego de la oferta y demanda tiene un rol excluyente en esta materia. Reservar hotel pagando el precio adecuado será más fácil en un caso que en otro.

En síntesis, se van sumando los elementos necesarios para saber si debemos reservar con antecedencia o podemos visitar el sitio y ser más flexibles con la estadía, alargando o acortando la visita en la ciudad, o sencillamente cambiar de hospedaje si, por algún motivo, el elegido no nos resultó de nuestro agrado. Se van sumando elementos para saber si arriesgamos o no arriesgamos.

Una reflexión final sobre la flexibilidad y reservar hotel con antecedencia

La respuesta a qué es mejor, si viajar con previa reserva de hotel o sin ella, la tiene cada uno. Solo nosotros conocemos nuestro presupuesto, la tolerancia a llegar a un lugar sin tener dónde quedarse, a buscar y no encontrar sitio, a pagar más por algo que no lo vale, a correr la suerte de pagar menos por algo que vale más, o sencillamente a no encontrar hospedaje donde se deseaba en un principio y tener que irte afuera de la ciudad o sencillamente no ir ni cerca de la ciudad.

Viajar sin nada reservado no es solo una cuestión de flexibilidad. Es que a veces no es solo dinero, también tiempo, tranquilidad y preocupación. Hay lugares donde flexibilidad significa ir sin nada reservado. Otros, donde significa, paradójicamente, todo lo contrario.

¿Y tú prefieres reservar hotel con tiempo o buscar hospedaje conforme pasa el viaje?

 

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